l Gobierno de Tierra del Fuego y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) avanzarán en una investigación destinada a desarrollar nuevas herramientas para controlar la pilosela, una especie invasora que afecta los pastizales naturales y genera consecuencias productivas y ambientales.
Mediante el Decreto 1660/26, del 23 de septiembre, el Poder Ejecutivo ratificó el convenio de asistencia técnica entre el Ministerio de Producción y Ambiente y el INTA. El objetivo es estudiar las interacciones entre Hieracium pilosella y microorganismos nativos de los suelos fueguinos para identificar sustancias capaces de inhibir el desarrollo de la maleza y evaluar su potencial utilización como bioherbicida.
El proyecto contará con hasta $42.797.625 provenientes del Consejo Federal de Inversiones (CFI), administrados por la Fundación ArgenINTA. Las tareas incluyen recolección de muestras de suelo, aislamiento e identificación de microorganismos, ensayos sobre la pilosela, caracterización bioquímica y evaluación de la eventual actividad bioherbicida de los extractos obtenidos.
Una invasión que avanza sobre los pastizales
La preocupación se concentra especialmente en el norte de la isla, donde los pastizales naturales sostienen buena parte de la actividad ganadera. La documentación incorporada al convenio señala que más de un siglo de pastoreo modificó la vegetación y favoreció la proliferación de malezas. La pilosela, aunque no está asociada exclusivamente al sobrepastoreo, avanza sobre especies nativas y disminuye la calidad del forraje y la receptividad ganadera.
Originaria de Eurasia, fue registrada por primera vez en la estepa fueguina argentina en 1993. Se reproduce mediante estolones y semillas que se dispersan por el viento y presenta una elevada capacidad para soportar condiciones adversas. Según los antecedentes científicos citados en el proyecto, puede reducir alrededor de un 50% la biomasa de las especies forrajeras y, en casos extremos, provocar pérdidas de hasta el 90%.
Investigaciones del INTA indican que la especie está presente en toda la isla, con mayor predominio en la estepa magallánica. En algunos potreros forma parches que ocupan entre el 10% y el 70% de la superficie.
La planta puede formar extensas alfombras que compiten con las especies nativas por espacio, agua, luz y nutrientes. Además, por su baja calidad nutricional y las características de sus hojas, resulta poco atractiva para el ganado, lo que aumenta la presión de pastoreo sobre otras especies y puede favorecer indirectamente su expansión.
Su impacto no se limita a la producción ganadera. Al desplazar especies nativas modifica la composición de las comunidades vegetales y afecta la biodiversidad, con consecuencias sobre los recursos disponibles para herbívoros y polinizadores.
Una alternativa al control químico
Las estrategias utilizadas para contener la pilosela incluyen manejo del pastoreo, herbicidas, recuperación de pasturas y alternativas de control biológico. La Provincia incorporó su manejo dentro del Plan Forrajero que desarrolla junto con el INTA y la Asociación Rural de Tierra del Fuego.
La nueva investigación busca aprovechar la microbiota del suelo, integrada por microorganismos que intervienen en la fertilidad, el reciclaje de nutrientes y el crecimiento de las plantas. Algunos pueden competir con las malezas o producir compuestos capaces de inhibir su desarrollo. El proyecto analizará ese potencial para determinar si es posible obtener extractos que funcionen como bioherbicidas.
Se trata todavía de una línea experimental y no de un producto disponible para su aplicación. El objetivo es comprobar si los microorganismos nativos o los compuestos que producen pueden convertirse en una futura herramienta para el manejo de la invasión.
El convenio tendrá una vigencia inicial de 12 meses, con posibilidad de prórroga, y contempla informes sobre su ejecución y un informe final con los resultados obtenidos.