l periodista y director del portal de noticias Agenda Malvinas, Daniel Guzmán, cuestionó los privilegios comerciales que, a su entender, se esconden detrás de las autorizaciones excepcionales otorgadas a empresas turísticas para operar en áreas naturales protegidas. Sus declaraciones se produjeron a raíz de la polémica por el ingreso de tres megayates de lujo y la utilización de dos helicópteros en aguas del Parque Nacional Tierra del Fuego, una operación que finalmente fue suspendida por la empresa organizadora.
“Hay un negocio de la excepción”, afirmó Guzmán, al advertir que las autorizaciones especiales permiten a determinadas compañías ofrecer experiencias exclusivas en espacios naturales donde existen restricciones para el resto de los visitantes.
La controversia involucró a los buques Lonian, Hodor y Sherakhan, que tenían previsto ingresar a las bahías Ensenada y Lapataia, además de realizar operaciones con helicópteros. Para concretar esas actividades, la empresa Ushuaia Shipping había solicitado excepciones a las normas vigentes en el Parque Nacional.
Guzmán destacó que los sobrevuelos se encuentran restringidos en las áreas protegidas nacionales y que, pese a ello, las autorizaciones avanzaron aun cuando los especialistas del organismo habían recomendado no concederlas.
“Lo llamativo es que se den privilegios a empresas”, sostuvo, al remarcar que se trata de embarcaciones destinadas a un segmento turístico de altísimo poder adquisitivo, con tripulaciones numerosas y capacidad para transportar grupos reducidos de pasajeros.
El periodista puso especial énfasis en el beneficio económico que representa para las operadoras la posibilidad de ofrecer actividades vedadas para el público en general.
Explicó que, aunque Parques Nacionales no perciba ingresos por determinadas autorizaciones, las compañías turísticas sí obtienen ganancias al comercializar experiencias exclusivas en lugares de acceso restringido.
Para Guzmán, la cuestión no pasa por impedir que las empresas desarrollen actividades comerciales, sino por establecer límites claros cuando esos negocios involucran espacios naturales que pertenecen al conjunto de la sociedad.
“Es valedero que la empresa tenga negocios, ¿de qué cosa va a vivir la empresa?”, planteó, aunque inmediatamente advirtió que esa actividad no puede justificar tratamientos preferenciales contrarios a los criterios de conservación.
“No tiene que haber privilegios”, enfatizó.
En ese sentido, consideró que el vínculo de la comunidad fueguina con el Parque Nacional constituye un elemento fundamental para comprender el rechazo que generaron las autorizaciones.
Las razones de la suspensión
Como segundo eje de sus cuestionamientos, Guzmán puso en duda la explicación ofrecida por Ushuaia Shipping para desistir de las operaciones, luego de que el caso adquiriera repercusión pública.
La compañía atribuyó su decisión a cuestiones meteorológicas, argumento que el director de Agenda Malvinas consideró poco convincente, especialmente por las características de las embarcaciones involucradas y su experiencia en aguas australes.
“Es un argumento bastante pobre. Uno se imagina estos barcos navegando por los fiordos chilenos, cruzando de Natales hacia el sur. Es poco creíble que por cuestiones meteorológicas en el Parque Nacional puedan tener algún problema”, expresó.
A su entender, la decisión estuvo más relacionada con la controversia que provocaron las autorizaciones que con las condiciones climáticas.
“Creo que intentaron no quedarse en el centro del conflicto, creo que es eso”, afirmó.
Guzmán señaló que los tres megayates se encontraban en Puerto Natales, Chile, y que navegaban conjuntamente por la región. Por ese motivo, anticipó que continuará siguiendo sus movimientos para determinar si finalmente desarrollan actividades en otros sectores de Tierra del Fuego.
Otros intereses bajo la lupa
El periodista planteó la posibilidad de que las embarcaciones trasladen sus operaciones a áreas protegidas bajo jurisdicción provincial, como Península Mitre o Isla de los Estados, donde aseguró que existen antecedentes de autorizaciones similares.
También mencionó vínculos entre operadores turísticos y sectores dedicados a la investigación científica, y expresó preocupación por el destino de la información obtenida sobre los recursos naturales fueguinos.
En ese contexto, recordó antecedentes de expediciones vinculadas a National Geographic que combinaron actividades turísticas y científicas en aguas australes, y consideró necesario revisar las condiciones en que fueron autorizadas.
Si bien reconoció que todavía resta reunir documentación para establecer el alcance de esos vínculos, sostuvo que la controversia podría involucrar intereses que exceden el turismo de lujo.
Finalmente, Guzmán insistió en que la suspensión de las operaciones no necesariamente significa el cierre definitivo del caso. A su entender, será necesario conocer el recorrido de las embarcaciones y verificar si las actividades inicialmente previstas terminan concretándose mediante otras autorizaciones.