Alertan por el colapso del mantenimiento en la Ruta 3
Infraestructura vial

Alertan por el colapso del mantenimiento en la Ruta 3

La Dirección Nacional de Vialidad en Tierra del Fuego enfrenta un vaciamiento operativo y presupuestario sin precedentes. La falta de insumos, la paralización de obras y el congelamiento salarial comprometen el mantenimiento de la Ruta 3, eje clave para la conectividad de la provincia. El panorama invernal se anticipa complejo y sin respaldo desde Nación. La conectividad terrestre de la provincia está en riesgo.
14/01/2026
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a Ruta Nacional 3, única vía terrestre que conecta Ushuaia con Río Grande y San Sebastián, atraviesa un deterioro progresivo que pone en riesgo la logística, la seguridad y el abastecimiento de Tierra del Fuego. Así lo advirtió Daniel Núñez, secretario general de los trabajadores viales en la provincia, quien trazó un panorama alarmante sobre la situación de la Dirección Nacional de Vialidad (DNV).

“Estamos peor que el año pasado”, sostuvo, al describir la falta de recomposición de insumos estratégicos como sal, cuchillas y cadenas para el mantenimiento invernal. Según explicó, gran parte de lo utilizado durante 2024 provino de sobrantes de campañas anteriores. “Hoy estamos en sequía total para el invierno”, remarcó.

El problema se agrava por la ausencia de inversiones y licitaciones. “La única que había a nivel nacional para repavimentación se cayó”, indicó. Tampoco se concretaron compras clave como el asfalto en caliente, fundamental para realizar bacheos duraderos. “Estamos trabajando con fresado recuperado y químicos que solo dan una solución provisoria. A los 15 o 20 días el pozo vuelve a aparecer”, explicó.

En este escenario, la Ruta 3 depende de una dotación mínima. Núñez detalló que Vialidad Nacional cuenta con apenas 80 trabajadores en toda la provincia, de los cuales solo unos 15 están abocados al mantenimiento de la ruta. “No somos 500, somos 80, y para conservación de rutas somos muchos menos. Es razonable para lo que se hace”, afirmó.

La falta de presupuesto no solo afecta a los materiales, sino también al personal. “Hace 15 meses que no tenemos paritarias. Los sueldos están congelados, y encima se atrasan en los pagos de viáticos”, denunció. Según señaló, muchos trabajadores evalúan dejar la institución. “El desgaste es tremendo. Algunos están pensando en irse”, lamentó.

Consultado sobre el futuro de la DNV, Núñez reconoció que la idea de fondo parece ser la desarticulación. “Lo que hacen es desfinanciar. Si no lo pueden cerrar, lo vacían”, advirtió. “En otras dependencias nacionales pasa lo mismo. Te ofrecen retiros voluntarios, y si no aceptás, no te aumentan el sueldo. Es una forma de empujarte a renunciar”, agregó.

En cuanto al rol de la provincia, sostuvo que no está en condiciones de absorber la estructura de Vialidad sin presupuesto nacional. “La única provincia que intentó algo fue Chubut, pero fue un esquema de coadministración”, aclaró. En Tierra del Fuego, dijo, no hay una propuesta en ese sentido.

Respecto a la infraestructura actual, describió que el tramo entre San Sebastián y el límite internacional presenta las peores condiciones. “Es el más complicado. Pudimos tapar algunos baches grandes, pero no nos dio el tiempo ni la capacidad”, explicó. Indicó también que, en ausencia de repavimentación integral, los arreglos son limitados. “Podemos reparar socavones o hacer repaso de ripio, pero para la carpeta asfáltica no hay recursos”, afirmó.

La situación también impacta sobre otras áreas bajo responsabilidad de Vialidad Nacional, como la Ruta J y el Parque Nacional Tierra del Fuego. “Hoy tenemos que hacernos cargo de la parte que tenía provincia, porque al no pagarle, la devuelve”, señaló. Sin embargo, advirtió que tampoco existen convenios de cooperación que permitan compensar esos trabajos. “El presupuesto del Parque Nacional también depende de Nación, están igual que nosotros”, comentó.

A pesar de estas limitaciones, aseguró que se mantiene el compromiso de salir a la ruta. “Tenemos gasoil, aceites, lo mínimo. Usamos lo que hay en stock, cuidando el uso para que aguante todo el invierno”, explicó. No obstante, alertó que “el stock ya no alcanza para toda la temporada”.

De cara al invierno, el panorama es sombrío. “En marzo ya empiezan las heladas. En abril y mayo deberíamos estar tirando salmuera y tener todo listo. Pero el fuerte —junio, julio, agosto— es lo más complicado, y no estamos preparados”, reconoció.

Al cierre, propuso que el problema deje de ser un reclamo sectorial y se convierta en una causa colectiva. “Todos dependemos de la ruta. Tal vez solo lo notamos cuando pisamos un bache o no podemos salir por la nieve”, reflexionó. “La provincia, los municipios, las cámaras empresarias, los concejos deliberantes, la legislatura... todos deberían involucrarse”, afirmó.

“Hoy mantenemos la ruta como podemos, con lo que tenemos. Y cada vez tenemos menos. Si no pasa algo grave, es porque Dios nos está cuidando”, concluyó.

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