El Concejo vuelve a postergar a la Reserva Alarkén
Editorial

El Concejo vuelve a postergar a la Reserva Alarkén

Por: Comité Editorial EDFM
23/02/2026
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ste lunes el Concejo Deliberante de Ushuaia volverá a sesionar. Y, una vez más, la Reserva Ambiental Alarkén vuelve a quedar fuera de la agenda legislativa. No es un dato menor ni una cuestión administrativa: es la postergación reiterada de una definición clave para el ordenamiento territorial y la protección ambiental de la ciudad.

La ratificación de la Reserva Alarkén no representa un gesto simbólico, sino una herramienta concreta para evitar nuevos intrusamientos en un sector que ya ha sufrido presiones y ocupaciones irregulares. Precisamente por eso, su confirmación permitiría otorgar seguridad jurídica, establecer límites claros y reforzar la capacidad del Estado municipal para prevenir situaciones que, con el tiempo, se tornan difíciles —y costosas— de revertir.

Sin embargo, pese a la relevancia del tema, el debate vuelve a dilatarse. Cada sesión en la que el expediente no se trata deja abierta una ventana de incertidumbre. Y en materia territorial, la incertidumbre casi siempre se traduce en hechos consumados. Allí donde no hay una definición normativa firme, proliferan las ocupaciones informales, los conflictos sociales y las tensiones judiciales posteriores.

En primer lugar, la Reserva Alarkén permitiría resguardar un área ambientalmente estratégica, tanto por su valor ecológico como por su importancia paisajística. Ushuaia no puede seguir avanzando sobre sus propios límites naturales sin una planificación clara. La ciudad enfrenta una demanda habitacional real, pero esa necesidad no puede resolverse mediante la expansión desordenada ni a costa de sectores que requieren protección específica.

Además, avanzar con la ratificación implicaría ordenar el debate sobre el modelo de crecimiento urbano. Proteger una reserva no significa cerrar la puerta al desarrollo; significa, por el contrario, definir reglas y orientar el crecimiento hacia zonas aptas y previamente planificadas. Sin esa decisión, el municipio queda expuesto a reaccionar ante los hechos, en lugar de anticiparse a ellos.

Por otra parte, la reiterada postergación erosiona la credibilidad institucional. Cuando un asunto de interés público permanece en un limbo legislativo sin explicaciones contundentes, la señal que se transmite es la de indecisión. Y la indecisión, en materia ambiental y territorial, suele pagarse caro.

 

De este modo, la sesión de este lunes vuelve a dejar una sensación de oportunidad perdida. Los concejales tienen en sus manos la posibilidad de consolidar una herramienta preventiva que evite nuevos intrusamientos y resguarde un sector sensible de la ciudad. No hacerlo implica sostener un vacío que, tarde o temprano, se traducirá en conflictos.

Se sabe que Ushuaia necesita decisiones. Necesita planificación. Y necesita coherencia entre el discurso ambiental y las acciones concretas. La Reserva Alarkén no puede seguir esperando indefinidamente. Porque las reservas no se protegen con declaraciones de intención, sino con normas claras y voluntad política. Y cada vez que el tema vuelve a quedar fuera de la agenda legislativa, la ciudad pierde una oportunidad de ordenar su propio futuro.

(*) El Comité Editorial está conformado por un grupo de periodistas de EDFM. El desarrollo editorial está basado en su experiencia, investigación y debates sobre los temas abordados.

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