l gremio profundiza de esta manera su plan de lucha con el objetivo de alcanzar un acuerdo en la negociación salarial con el Gobierno, situación que mantiene en estado en alerta y movilización a los empleados del organismo.
Las acciones tendrán lugar entre este miércoles y el martes 24 de marzo inclusive, justamente durante el próximo fin de semana largo, lo que afectará la actividad turística.
En esas fechas, de 9 a 12 y de 16 a 20, habrá solamente atención de vuelos humanitarios, sanitarios y oficiales. En cambio, en los demás horarios, las prestaciones se desarrollarán de manera normal.
El coordinador nacional de ATE-ANAC, Marcelo Belelli, advirtió que las protestas son “medidas legítimas de acción gremial, que respetan la imposición de esencialidad que se aplica en el sector aéreo establecida por la reforma laboral”.
Indicó, además, que “se convoca por la falta de propuestas ante la quita de salario que sufrimos en los meses de enero y febrero, dado que no se han pagado los acuerdos que tuvimos con la Secretaría de Transporte anterior”.
Señaló que “no hubo” respuesta a los reclamos por parte de las autoridades, y recalcó que “siempre” manifestaron su postura “abierta al diálogo”, aunque aclaró que “hasta el momento no hemos sido convocados”.
El esquema previsto, de doble turno diario durante siete jornadas consecutivas, plantea un desafío logístico formidable para las aerolíneas, especialmente para aquellas que operan rutas de cabotaje hacia el interior del país, donde la infraestructura de respuesta ante contingencias suele ser más limitada que en los nodos centrales de la región metropolitana.
Sin embargo, la eficacia del paro podría ser relativa si se tiene en cuenta que hasta hace apenas unas semanas el personal nucleado en el gremio de los trabajadores estatales desempeñaba funciones vitales para el movimiento diario de aeronaves en plataforma.
Con la entrada en vigencia de la nueva normativa dispuesta por la ANAC, estas tareas operativas fueron transferidas directamente a los explotadores de los aeropuertos, alineando al sistema argentino con las recomendaciones internacionales de la Organización de Aviación Civil Internacional.
Bajo este nuevo esquema, la función de los trabajadores de ATE/ANAC se vio reducida o, mejor dicho, reenfocada hacia la supervisión, fiscalización y control normativo, dejando la ejecución diaria de la plataforma en manos de los administradores aeroportuarios.
Este desplazamiento de funciones generó una asimetría en la capacidad de daño que el gremio puede ejercer sobre el flujo de vuelos, ya que muchas de las tareas que antes podían paralizar un aeropuerto hoy son llevadas a cabo por personal que no se encuentra bajo su órbita de representación.
No obstante, existe un eslabón crítico que aún permanece bajo el control de los trabajadores representados por la organización sindical: el manejo y operación de las unidades de autobomba.
Este servicio es el corazón de la seguridad operativa de cualquier aeropuerto; sin la presencia garantizada de los equipos de extinción de incendios y salvamento, ninguna aeronave puede despegar o aterrizar bajo los estándares de seguridad internacionales. (Noticias Argentinas)