a empresa Ushuaia Integral Sociedad del Estado (UISE) encendió las alarmas sobre la delicada situación que atraviesa el transporte público a nivel nacional, en un contexto signado por el incremento sostenido de los costos operativos, demoras en el pago de subsidios y una creciente brecha entre la tarifa técnica y el valor que abonan los usuarios.
Según relevamientos del sector, el sistema urbano de pasajeros enfrenta fuertes tensiones en distintas provincias, donde ya se registran recortes en las frecuencias, conflictos salariales y empresas al límite de su capacidad operativa. La combinación de factores -subsidios que no llegan en tiempo y forma, suba del gasoil y mayores costos laborales- configura un escenario que impacta directamente en la calidad del servicio.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires, por caso, se detectaron reducciones de entre el 30% y el 50% en la circulación de colectivos, mientras que en ciudades del interior crecen la incertidumbre por el pago de salarios, las presiones para actualizar tarifas y las advertencias sobre posibles interrupciones del servicio.
A este cuadro se suma el fuerte aumento del combustible, que en algunos puntos del país roza los $2.000 por litro, profundizando el desequilibrio económico del sistema. La distancia entre el costo real del transporte y lo que efectivamente paga el usuario se amplía mes a mes, tensionando aún más la ecuación financiera de las empresas.
En Ushuaia, la situación nacional tiene su correlato local. El boleto, actualizado en enero a $1.280, ya quedó rezagado frente a la evolución de los costos. De acuerdo a estimaciones de UISE, el valor real del pasaje ronda actualmente los $3.000, una diferencia que solo puede sostenerse mediante subsidios.
El panorama se agravó en las últimas semanas con una seguidilla de incrementos en el precio del combustible: solo en marzo se registraron cuatro subas consecutivas, lo que impactó de manera directa en la estructura de costos de la empresa.
Además, la demora en la transferencia de fondos de coparticipación al municipio introduce un factor adicional de incertidumbre. UISE depende en gran medida de esos recursos para sostener el esquema de subsidios que permite garantizar el funcionamiento del sistema. Desde la empresa advirtieron que, sin regularización en el envío de esos fondos, el aumento de costos combinado con la falta de financiamiento podría comprometer seriamente la continuidad del servicio.
Pese a este escenario, Ushuaia mantiene una de las tarifas más bajas de la Patagonia, lo que implica un esfuerzo adicional para sostener el equilibrio económico del sistema en un contexto cada vez más complejo.
El presidente de UISE, José Labroca, sintetizó la preocupación: “El sistema de transporte está bajo presión en todo el país y Ushuaia no es la excepción. El aumento constante de los costos, especialmente del combustible, y la demora en la llegada de los recursos generan una situación muy difícil de sostener. Necesitamos previsibilidad para poder planificar y garantizar el servicio”.
Desde la empresa remarcaron que el transporte público constituye un servicio esencial y una herramienta clave para la inclusión social y el desarrollo urbano. En ese marco, insistieron en la necesidad de visibilizar la crisis del sector y avanzar en soluciones estructurales que aseguren la continuidad y la calidad del servicio para los usuarios.