Descartan transmisión local de hantavirus en el basural
Salud pública

Descartan transmisión local de hantavirus en el basural

Especialistas en fauna y epidemiología sostienen que no existen registros recientes de hantavirus en la provincia y consideran poco probable que el contagio de una pareja neerlandesa haya ocurrido en Ushuaia. Advirtieron que el principal reservorio del virus no presenta niveles poblacionales significativos en la isla.
12/05/2026
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a repercusión internacional por el caso de hantavirus que afectó a una pareja de turistas neerlandeses volvió a poner bajo análisis la situación epidemiológica de Tierra del Fuego. Algunas publicaciones señalaron como posible punto de contagio una visita al relleno sanitario de Ushuaia para realizar avistaje de aves, aunque especialistas locales advierten que esa hipótesis no aparece respaldada por los datos disponibles.

El doctor en Ciencias Naturales, investigador del CADIC y de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Guillermo Deferrari, explicó que el roedor asociado a la transmisión del hantavirus en la Patagonia sí se encuentra en la isla, aunque con una presencia muy limitada. “El ratón colilargo está en Tierra del Fuego”, confirmó, pero aclaró que “es una especie que no es muy abundante” en comparación con otros roedores de campo que suelen protagonizar los picos poblacionales en la provincia.

Deferrari explicó que en Tierra del Fuego las llamadas “ratadas” no están asociadas principalmente al colilargo, sino a otra especie. Según detalló, “en esos muestreos a veces aparecían estos colilargos, que son mucho más difíciles de ver”, por lo que insistió en que su densidad es baja respecto de otros roedores locales.

En cuanto a los antecedentes sanitarios, el investigador respaldó la información difundida por Epidemiología provincial. “No hay registros”, afirmó, y recordó que desde mediados de los años noventa existe obligación de informar los casos. También mencionó que desde principios de esa década se realizaron muestreos y análisis específicos para despejar dudas sobre la posible presencia del virus. “Hemos hecho consultas a través del Hospital Regional al Malbrán, enviando animales a analizar”, explicó, y remarcó que “los resultados siempre fueron negativos”. A partir de esos datos, sostuvo que la caracterización sanitaria de la provincia se mantiene: “En ese sentido mantenemos esta idea de que somos una zona libre de hantavirus”, afirmó.

Uno de los puntos centrales fue la versión que ubicó el posible contagio en el basural de Ushuaia. Deferrari consideró que esa posibilidad es muy baja desde el punto de vista biológico, ya que el ambiente del relleno sanitario se asocia más a roedores urbanos que a ratones de campo. “Uno asocia el basural más a una rata de puerto que a un ratón de campo”, explicó, y aclaró que los colilargos “se alimentan de semillas y no de basura, como las ratas”.

También precisó que las condiciones habituales de transmisión no coinciden con una caminata al aire libre para observar aves. Según indicó, para un contagio de ese tipo la persona debería haber sido mordida por un ratón o haber respirado “en un ambiente cerrado con alta concentración de orina de ratones”. Por eso, consideró “muy difícil” que la infección se haya producido por permanecer cerca del relleno sanitario.

El investigador fue prudente al evaluar el riesgo general, pero llevó tranquilidad sobre la posibilidad de circulación local. Aclaró que no puede hablarse de imposibilidad absoluta, aunque sí de una probabilidad “muy remota” en función de los antecedentes clínicos y epidemiológicos. “Por lo menos a nivel natural”, señaló, no hay elementos para pensar que alguien pueda contraer hantavirus por un roedor local.

Distinguió, sin embargo, otro escenario posible: el ingreso de una persona ya infectada desde otra región, especialmente con una variante que permita transmisión entre personas. En ese caso, dijo, “sería factible” analizar el riesgo desde el punto de vista epidemiológico, pero no como un contagio originado en la fauna fueguina.

Deferrari consideró más verosímil que la exposición haya ocurrido antes de la llegada a Ushuaia, en zonas con circulación conocida del virus. “Esta persona estuvo en febrero, creo, en zonas de Chile donde había brote de hantavirus”, indicó. Además, remarcó que los tiempos de incubación tampoco acompañan la hipótesis de un contagio reciente en la ciudad. “Para que la enfermedad empiece a manifestar síntomas tienen que pasar por lo menos entre dos y tres semanas”, sostuvo.

En ese sentido, advirtió que si el desenlace ocurrió pocos días después de la estadía en Ushuaia, los plazos apuntan a una infección previa. “Pensar que en once días esta persona ya se murió lleva mucho tiempo antes de que hubiera llegado a Ushuaia”, explicó, aunque aclaró que el análisis clínico específico corresponde al área médica y epidemiológica.

Otro dato relevante es que no se registraron casos posteriores vinculados a la presencia de la pareja en la ciudad. “Tampoco hubo casos como para decir, bueno, llegó acá, contagió”, señaló Deferrari, al remarcar que no hay evidencia de transmisión local derivada de esa estadía.

Finalmente, pidió manejar la información con cautela para evitar alarmas injustificadas. “Hay que manejar todo más o menos con cuidado para no generar alarma donde no la debería haber”, expresó. También recordó que el hantavirus no es una enfermedad nueva ni comparable con una crisis sanitaria global: “Hay casos en Argentina todos los años” y existen “varias” variedades transmitidas por distintos tipos de ratones.

Para Deferrari, la diferencia central con otras zonas de la Patagonia es que allí los picos poblacionales pueden estar asociados al ratón colilargo. “En la zona de Bariloche los genera precisamente este ratón colilargo. Acá no”, concluyó.

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