as diferencias de precios que enfrenta la OSEF al adquirir medicamentos e insumos comenzaron a orientar una reorganización de su política de compras y provisión. Una de las apuestas es darle un papel más activo al Laboratorio del Fin del Mundo, tanto para avanzar en producción propia como para reducir intermediarios y disponer en la provincia de elementos que hoy deben solicitarse fuera de Tierra del Fuego.
Gustavo García, quien ocupó anteriormente funciones de coordinación administrativa y operativa y fue director general de Compras, actualmente presidente de la OSEF, explicó que el primer objetivo es vincular al laboratorio provincial con proveedores y fabricantes con los que la obra social ya mantiene relación. “Mi primera misión, nuestra primera misión, es potenciar el Laboratorio del Fin del Mundo y ponerlo en un lugar que esté por encima de donde está hoy”, sostuvo.
Según detalló, el establecimiento atraviesa actualmente un proceso de habilitación y la expectativa es que pueda completarlo en las próximas semanas. A partir de allí, la intención es evaluar qué medicamentos resulta conveniente elaborar en Tierra del Fuego y qué necesidades del sistema provincial podrían atenderse mediante producción local.
Para García, la principal ventaja sería acortar la cadena de comercialización. “No hay intermediarios en la cadena de distribución. Entonces el costo del medicamento va a ser mucho más barato, no solamente para la obra social o el Ministerio de Salud, sino tal vez también para las propias farmacias que están en Tierra del Fuego”, explicó.
Uno de los campos que podría orientar esa producción es la diabetes. El presidente de la OSEF indicó que existen alrededor de 5.000 afiliados con esa patología y la definió como la de mayor prevalencia dentro del padrón. Paralelamente, señaló que ya se preparan campañas de prevención y planteó la posibilidad de que el Laboratorio del Fin del Mundo pueda elaborar en el futuro medicamentos vinculados con esa demanda.
La estrategia también alcanza insumos de alta complejidad. Tras una reunión con Medtronic, García señaló que se comenzó a analizar la posibilidad de que el laboratorio funcione como banco de prótesis e insumos para abastecer no solamente a la OSEF, sino también a otros efectores.
El planteo apunta especialmente a elementos cardiológicos que actualmente deben llegar desde Buenos Aires y cuya demora puede convertirse en un problema ante una urgencia. “La gente no puede esperar a veces 10 o 15 días que llegue un stent o una válvula porque está en riesgo de vida. La posibilidad que se habló es que el Laboratorio del Fin del Mundo pueda oficiar de banco de prótesis para este tipo de insumos”, afirmó.
García vinculó esa búsqueda con las diferencias que observó cuando estuvo al frente del área de Compras. Como ejemplo, aseguró que determinados cardiodesfibriladores que se adquirían en Ushuaia por alrededor de $7 millones podían conseguirse directamente en Buenos Aires por $2 millones. “Obviamente que hay intereses que vamos a tener que romper, pero nosotros lo que hacemos es cuidar los intereses de la obra social. Si antes ganaban diez, buenísimo, muchachos, ya no van a ganar más diez. Hoy van a ganar lo que tienen que ganar”, expresó.
El presidente de la OSEF sostuvo que el problema se desarrolla en un contexto en el que los costos sanitarios crecen por encima de los recursos disponibles. “La plata no alcanza porque los medicamentos son cada vez más caros, la tecnología se paga y todo eso está por fuera de lo que son aportes y contribuciones”, señaló. En ese escenario consideró necesario discutir cómo se financian prestaciones cada vez más amplias sin una modificación equivalente de los ingresos del sistema.
La revisión de gastos también llegó a las internaciones domiciliarias. Desde la semana pasada, autoridades y equipos médicos comenzaron a visitar viviendas de afiliados para comprobar directamente si las prestaciones facturadas se cumplen en las condiciones contratadas. García aseguró que en los primeros casos analizados detectaron falencias.
“Si una empresa tiene que mandar seis horas un enfermero y lo manda dos, todo eso va a ir a débito y no se lo vamos a pagar”, afirmó. Las visitas se documentan mediante actas y la intención es mantener un ritmo de dos domicilios diarios, para luego descontar a los prestadores aquellas horas o servicios que no hayan sido efectivamente brindados. “Lo que corresponde, corresponde y hay que pagarlo. Ahora, no vamos a permitir abuso por parte de nadie”, remarcó.
A ese control se sumará una herramienta digital que permitirá a cada afiliado conocer las prestaciones y consumos cargados a su nombre y al de su grupo familiar. El proyecto prevé mostrar consultas médicas, estudios y medicamentos, entre otros conceptos, y permitiría además advertir si aparece registrada una práctica que la persona no realizó.
García sostuvo que estas medidas forman parte de una revisión más amplia de la obra social, que también deberá responder a las observaciones realizadas por el Tribunal de Cuentas. La conducción ya presentó un plan de acción y anticipó que el proceso requerirá cambios progresivos porque involucra prácticas acumuladas durante años.