l fiscal federal Marcelo Rapoport solicitó la elevación parcial a juicio de la causa por la caída del avión sanitario que dejó cuatro muertos en el aeropuerto de Río Grande el 1 de julio de 2022. El pedido alcanza a cinco imputados que intervinieron en tareas de mantenimiento o supervisión de la aeronave. Según la acusación, esas omisiones permitieron la desconexión de los cables de alerones y la posterior pérdida de control durante el despegue.
El requerimiento fue presentado el 8 de octubre ante el Juzgado Federal de Río Grande. Comprende a los mecánicos Javier Gustavo Galera, Miguel Alberto Velárdez y Leonardo Echeverría; al inspector del taller, Dino Sánchez, y al representante técnico del taller Air Delta, Rubén Barboza.
Rapoport, titular de la Sede Fiscal Descentralizada Río Grande, les atribuye el delito de accidente aéreo culposo agravado por el fallecimiento de cuatro personas, en calidad de coautores. La imputación se encuadra en el artículo 196, primer y segundo párrafo, del Código Penal de la Nación, que prevé una pena de 1 a 5 años de prisión.
La hipótesis fiscal sitúa el origen del siniestro en la ausencia de los locking clips, o clips de bloqueo. Se trata de elementos de seguridad que impiden que los tensores de los cables de interconexión de alerones se desenrosquen por efecto de las vibraciones durante el vuelo.
De acuerdo con la acusación, las omisiones en el mantenimiento y en la supervisión permitieron que los tensores se desenroscaran progresivamente. La fiscalía sostiene que ese proceso continuó hasta que los cables se desconectaron y provocaron la pérdida de control del Learjet.
El planteo del fiscal distingue las responsabilidades de los imputados según las funciones que desempeñaban. En su escrito, sostuvo que “cada uno de los encartados, desde su órbita de competencia individual y en función del rol específico de ejecución o de control asignado por las reglamentaciones vigentes, cometió una infracción autónoma e independiente a su deber objetivo de cuidado”. Según su hipótesis, esas conductas confluyeron en la producción del accidente.
El avión, un Learjet 35A perteneciente a Flying America S.A., realizaba un vuelo sanitario y tenía como destino Buenos Aires. Había iniciado el despegue desde el Aeropuerto Internacional Gobernador Ramón Trejo Noel de Río Grande cuando perdió el control.
Tras comenzar la carrera por la pista 26 y alcanzar unos metros de altura, la aeronave se inclinó hacia la izquierda. Luego se niveló momentáneamente y volvió a rolar hacia ese lado, antes de caer a unos 1.870 metros de la cabecera de la pista y a 300 metros a la izquierda de su eje. El impacto destruyó el avión y provocó un incendio.
En el siniestro fallecieron el piloto Claudio Canelo, el copiloto Héctor Vittore, la enfermera Denise Torres García y el médico Diego Ciolfi.