a monolítica postura de los 8 legisladores de la oposición y de un oficialista, en este tema disidente, posibilitó que finalmente se dejará sin efecto el trámite de urgencia que el Ejecutivo había aplicado al proyecto de ley de Financiamiento Educativo.
De poco sirvieron los discursos, un tanto tribuneros por cierto, de referentes del bloque Forja y del PJ, o los destemplados gritos del siempre prepotente secretario del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación Fueguina por tratar de torcer una decisión que ya tenía final anunciado.
Lo resuelto en la sesión especial de ayer no implica, de ninguna manera, el fin del debate en torno a la necesidad de discutir en profundidad, con la seriedad y responsabilidad que el tema demanda, la definición sobre la actualización del sistema educativo fueguino, que excede con creces la discusión centrada casi exclusivamente en el financiamiento. Ya se tiene visto que más inversión económica no se traduce linealmente en un mejor y más eficiente servicio. Si destinar más fondos a una actividad fuera garantía de calidad, los cuerpos legislativos nacionales, provinciales y municipales deberían ser, en la Argentina, sinónimo de excelencia parlamentaria.
Es más, el tema ya sin el apuro que le confería el artículo 111 de la Constitución será tratado nuevamente en la sesión ordinaria convocada para el mediodía de hoy.
Tal lo adelantado ayer desde los Bloque de Forja y del PJ, es intención habilitar un profundo debate en torno al dictamen de las comisiones de Educación y Presupuesto, para, desde su perspectiva, poner en evidencia quienes defienden el sistema educativo fueguino y están dispuestos a garantizar su adecuado financiamiento y quienes no. Un debate que ahora se propone urgente y que en boca de los legisladores que hace más de 4 años ocupan una banca suena como un poco oportunista.