a posibilidad de contar con una segunda pista de hielo en Ushuaia comenzó a plantearse con mayor fuerza entre entrenadores y escuelas de patinaje artístico y hockey sobre hielo. El crecimiento de la actividad y el tiempo limitado de funcionamiento de la pista actual reabrieron el debate sobre la infraestructura necesaria para sostener el desarrollo del deporte.
La profesora de educación física y patinaje artístico sobre hielo, Belén Barrionuevo, explicó que el principal problema para quienes practican la disciplina es la duración de la temporada sobre hielo. Según señaló, el período efectivo de uso de la pista se reduce a pocas semanas y eso condiciona los procesos de entrenamiento. “A nivel deportivo ya sabemos que una pista que solamente funciona 2 o 3 meses al año no nos suma mucho, por lo menos no para mejorar el rendimiento”, afirmó.
Recordó que durante la temporada pasada, la apertura de la pista se produjo más tarde de lo previsto, lo que generó dificultades para organizar las actividades deportivas. Esa demora obligó a reorganizar cronogramas y a concentrar entrenamientos y eventos en un período muy corto. “El año pasado comenzó el 14 de junio y nos demoró muchísimo las actividades y los cronogramas, no solamente a nosotros como escuela sino también a los diferentes clubes y actividades que se desarrollan en la pista”, explicó.
Consideró que Ushuaia debería avanzar en la construcción de un segundo espacio destinado al entrenamiento sobre hielo. Desde su perspectiva, una alternativa viable sería desarrollar una pista de menores dimensiones que pueda mantenerse operativa durante todo el año. “Yo en lo personal, apunto más a que se lleve a cabo otra pista quizás con medidas más pequeñas, de unos 40 por 20 metros, que sea más posible mantenerla durante todo el año”, sostuvo. Según explicó, un espacio de esas características permitiría sostener procesos de entrenamiento más estables y planificados.
La profesora remarcó que contar con una pista que funcione de manera permanente modificaría la forma en que se desarrolla la preparación deportiva. Actualmente muchas escuelas deben concentrar gran parte del trabajo técnico durante la breve temporada de hielo. “Una pista que funcione todo el año permitiría trabajar de otra manera el entrenamiento y mejorar el rendimiento de los patinadores”, señaló.
La propuesta no apunta a reemplazar la pista actual al aire libre, que forma parte de la identidad del patinaje en la ciudad, ese espacio tiene un valor particular tanto para los deportistas como para la comunidad.
“Una pista de estas dimensiones demanda mucha inversión, pero la pista actual también tiene la característica principal que es poder patinar al aire libre”, explicó. Por ese motivo, consideró que ambos espacios podrían complementarse para fortalecer la práctica del patinaje.
La entrenadora también señaló que el desarrollo de la disciplina requiere avanzar de manera progresiva, combinando mejoras en infraestructura con el crecimiento de la base de deportistas. En ese sentido, sostuvo que el aumento de la cantidad de patinadores también es un factor clave para consolidar nuevos proyectos.
“Sea esta pista, sea otra pista o cualquier proyecto en el que queramos mejorar la infraestructura, primero tenemos que tener una mayor cantidad de patinadores que se mantengan a lo largo del año”, afirmó. Según explicó, el crecimiento sostenido de la actividad permitirá consolidar la demanda de espacios para entrenar.
Las escuelas de patinaje trabajan durante todo el año con entrenamientos fuera del hielo para sostener la preparación de los deportistas. Ese trabajo incluye preparación física, entrenamiento técnico y otras actividades complementarias que permiten mantener la continuidad de la disciplina. “Este año pudimos arrancar desde febrero con una matrícula casi completa y ahora en marzo hay mucho movimiento de gente interesada en participar en las clases”, explicó.
La entrenadora consideró que ampliar la infraestructura permitiría acompañar ese crecimiento y consolidar el desarrollo del patinaje en Ushuaia. Desde su perspectiva, contar con un segundo espacio de hielo permitiría mejorar las condiciones de entrenamiento y fortalecer las disciplinas vinculadas a los deportes de invierno.