a demanda por las nuevas herramientas de reestructuración de deuda del Banco de Tierra del Fuego comenzó con una alta concurrencia en las sucursales. En los primeros días de funcionamiento, la entidad recibió decenas de solicitudes y comenzó a analizar cada situación de manera individual, con respuestas que en general se brindan durante la misma jornada.
Juan Duarte, gerente general del Banco de Tierra del Fuego, explicó que el movimiento registrado desde el lanzamiento refleja tanto el interés por las líneas como las dificultades económicas que atraviesan numerosas familias. “Tenemos unas sucursales llenas de gente, lo cual habla bien de las líneas y, si querés, un poco más de la situación, que es compleja. Salimos a hacer esto como para dar un alivio a las familias”, señaló.
El esquema no establece una única solución para todos los clientes, sino que contempla diferentes alternativas de acuerdo con la situación financiera de cada persona. Esa modalidad obliga al banco a evaluar individualmente cada solicitud antes de definir las condiciones aplicables. “Hay una línea a medida para cada caso. Eso por ahí lleva un poco de tiempo, porque lo que queremos es ayudar a todos y las situaciones son diferentes, entonces los análisis son acorde a cada necesidad”, explicó Duarte.
Pese a la concentración inicial de consultas, el gerente aseguró que la entidad no estaba registrando demoras prolongadas. “En el día le damos una respuesta. Lo que pasa es que al principio tenés un cuello de botella porque viene mucha gente de golpe y puede ser que quede gente sin atender. En todo caso hacemos el esfuerzo de atenderlos a todos o tomamos los datos para después darles una devolución”, indicó.
La magnitud de la demanda también comenzó a reflejarse en los montos otorgados. Según los últimos datos que manejaba Duarte al momento de la entrevista, las colocaciones ya habían superado los $500 millones en apenas unos días de funcionamiento. “Las colocaciones vienen con números grandes. Hemos superado los 500 millones de pesos en muy pocos días”, afirmó. Precisó además que la información disponible dos días antes contabilizaba más de 60 personas alcanzadas y estimó que, con el movimiento posterior, la cifra ya podía haber superado el centenar.
Duarte aclaró que las distintas herramientas fueron habilitándose progresivamente y que el universo de beneficiarios podría ampliarse a medida que termine de ponerse en funcionamiento el conjunto de medidas. Espera, sin embargo, que después del fuerte movimiento inicial la demanda comience a estabilizarse.
Uno de los principales motivos de consulta estuvo relacionado con el alcance de la propuesta. Parte de los clientes interpretó que las líneas podían utilizarse para cancelar obligaciones mantenidas con otros bancos, posibilidad que no está incluida. “Muchos pensaron que era para cubrir deudas en otros bancos. Es un conjunto de medidas, son muchas las acciones, y cuando son muchas por ahí provoca esa confusión. Salvo eso, el resto viene bien”, explicó.
El gerente remarcó que la prioridad inicial está puesta en los sectores de menores ingresos y en quienes necesitan una reducción inmediata de la carga financiera. “Otra vez aparece el rol social del banco, tratando de dar una mano a los sectores que más lo necesitan. Estamos atendiendo a ese segmento para que la ayuda sea ya, inmediata”, sostuvo.
Aunque las líneas no permiten refinanciar directamente compromisos con otras entidades, Duarte señaló que una reducción considerable de la cuota que cada familia paga al BTF puede liberar parte de sus ingresos mensuales. “Si el valor de la cuota con el Banco de Tierra del Fuego baja mucho, ese sobrante debería ayudar al menos a la familia para tratar de solucionar los temas en otro banco. Y si no es así, es un alivio también, porque es un sobrante que de repente la familia va a tener y antes de la línea no tenía”, concluyó.